I.E.S. Pablo Picasso

 
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Home Actividades Extraescolares Curso 2007-08 Acto de Graduación 2008

Discurso de D. Javier Michi, Director del Centro

Buenas tardes a todos y a todas, a los padres y a las madres de los alumnos y alumnas, al personal del Instituto (profesorado, ordenanzas, personal de mantenimiento, personal de limpieza, etc.), a los antiguos alumnos, a la mesa, que está constituida por:

  • Arturo Andújar como representante del profesorado.
  • Sergio Rovayo, representante del alumnado.

Y, aunque, como veis, no hay presencia suya en la mesa, a las madres de la AMPA, cuya callada labor es esencial en el Instituto y están siempre aquí presentes con nosotros.

Por supuesto, no podía olvidarme de saludar de forma calurosa a los alumnos y alumnas de 2º de Bachillerato, que son objetivo y fin último de este acto.

Por otra parte, deseo agradecer su colaboración, pues sin ellos no habría sido posible este acto, a las madres de la AMPA, al alumnado, al profesorado, coordinado por la Vicedirectora, Alicia Llabona, que posee una mano especial para preparar este tipo de eventos, a Saúl, Pilar, etc.

Bueno, hace unos años ya que llegasteis al Instituto. La verdad es que para unos hace más tiempo, teníais unos doce o trece añitos, para otros menos, pues vinisteis en Bachillerato. A pesar del tiempo, os habéis integrado en el Instituto con mucha facilidad.

Han pasado los cursos y, estoy seguro, habéis aprendido mucha lengua, muchas matemáticas, mucha biología, mucho griego, mucha filosofía. Estamos, además, muy contentos, pues hay tres alumnos con matrícula de honor este curso, de lo que nos sentimos orgullosos. ¿Estoy seguro de ello? Bueno, venga , a ver,… os voy a poner a prueba: ya que hablamos de Filosofía y Griego, ¿quién dijo y qué significa eso de “panta rei”? (…)

Bien, bien, sí todo fluye, todo cambia. Lo dijo Heráclito de Éfeso y era el centro de su filosofía. ¿Me equivoco, Teófilo?

Es verdad. Todo cambia. Solo tenéis que ver una foto vuestra de hace unos seis años y veréis cómo es cierto el cambio. No sois los mismos. Pero, no obstante, si os fijáis bien, esto no es del todo cierto. Hay algo que permanece.

Os lo voy a explicar con un ejemplo:

Muchos de vosotros habéis vuelto a vuestro pueblo tras varios años. Los vecinos del lugar, nada más veros, lo primero que dicen es: “pues éste tiene que ser familia de…”

Bien, y acierta. ¿Sabéis por qué?. Pues porque, a pesar del cambio hay unas señas de identidad, un sello que nos identifica.

Vuestro paso por el Instituto os ha dejado una huella que os identifica como miembros de una comunidad, de una familia. Sí, de la familia del “Picasso”, a la que pertenecéis. Debemos sentirnos orgullosos de ser de esta familia.

Yo, como responsable último, en estos momentos, de esta familia, debo daros la despedida ahora. Ya termináis aquí vuestro ciclo.

Pero esta despedida no supone que no volváis a ver a vuestros compañeros, a compartir que pertenecéis a la misma comunidad.

Además, este hecho nos lo facilita la Asociación de Antiguos Alumnos del Instituto. El que desee pertenecer a ella puede inscribirse. Han abierto en su blog un espacio para la promoción del 08, de la que formáis parte, para que podáis entrar y seguir en contacto, comunicando vuestras vivencias y experiencias.

Bueno, como el tiempo apremia y para no extenderme más, termino mis palabras diciendo que aquí tenéis vuestra casa.

Gracias.

Le cedo la palabra a Arturo Andújar, como representante del profesorado, profesor de Lengua y Literatura. Es un ya veterano profesor del Centro, que este curso nos abandona para gozar de su jubilación. No obstante, quedarán huellas suyas en el Instituto. Sólo hay que observar la organización de la Biblioteca y el gran trabajo que en ella ha realizado.

Seguidamente, le cedo la palabra a Sergio Rovayo. Por su juventud no tiene todavía un extenso currículo, que estoy seguro de que lo poseerá, pero lo que sí puedo afirmar es que he aprendido de él su ejemplo de cómo apoyar, colaborar, estar siempre dispuesto a ayudar a sus compañeros en los buenos y malos momentos.

Discurso de D. Arturo Andújar, representante del profesorado

Señor Director. Estimados compañeros, profesoras y profesores del centro. Queridos alumnos y alumnas. Señoras y señores asistentes.

En primer lugar decir a los organizadores que soy yo el que quiere dar las gracias por haberme ofrecido la oportunidad de participar directamente en este emotivo acto.

Me siento muy honrado al dirigiros estas palabras porque de alguna manera me he convertido en el profesor que os va a impartir vuestra última clase.

Hoy en lugar de hablaros de LENGUA, de POESÍA, de NOVELA, de TEXTOS, en fin, de todo lo que ha sido la materia propia de este curso, quiero que reflexionemos juntos en torno al momento que estamos viviendo.

Un momento que, al igual que si de una moneda se tratase, ofrece dos caras necesarias e inseparables.

Una de las caras nos presenta EL FINAL DE UNA ETAPA. Los años del Instituto han pasado raudos y veloces como todo en la vida de los jóvenes. Atrás quedan ya los primeros años de adaptación a nuevos profesores, a nuevos compañeros, normas diferentes, y sobre todo a vosotros mismos que os considerabais mayores pero vuestro comportamiento era de niños.

¡QUÉ EDAD DIOS MÍO!
Cada uno su YO y su mundo frente a la incomprensión de los demás (de los mayores, claro). Los “profes” empeñados en desarrollar el sentido de una actitud responsable. Vosotros convencidos de que exigimos demasiado, de que somos injustos o de que la razón, obviamente, está de vuestra parte. Años de amores y desamores, intensos, fugaces, y que permanecerán indelebles a pesar del tiempo transcurrido. De alegrías y penas, de experiencias inolvidables acumuladas a lo largo del camino, que sin remedio os llevarán a ser adultos.

La EDUCACIÓN SECUNDARIA. El INSTITUTO.
La otra cara nos muestra el comienzo de UNA NUEVA VIDA. Ya no valdrán caprichos ni quejas, no podréis echar la culpa a los profesores que la han tomado con vosotros, porque ha llegado el momento de salir fuera, subiros al carro de vuestra vida y tomar las riendas. Aunque no estaréis solos. Contaréis, como siempre, con la familia y las personas que os quieren, pero sobre todo con la compañía inseparable del bagaje acumulado con todas las enseñanzas adquiridas en tantos y tantos días pasados en este Instituto.

Sí, LA ÚLTIMA CLASE.
Tened en cuenta el sentido del deber porque os dará legitimidad para defender vuestros derechos, y no olvidéis que la competitividad consiste en exigiros lo máximo a vosotros mismos, no en la lucha contra los demás. Recordad que el uso de la LENGUA dignifica al ser humano si la convierte en instrumento para la comunicación y el entendimiento con los demás, para la expresión de la propia opinión y para la defensa de las convicciones. Leed, leed mucho, disfrutad de la lectura, pero no dejéis de ser críticos con los mensajes que continuamente recibiréis, analizad el “tema”, las “ideas” y valorad sus “conclusiones”.

SED VOSOTROS MISMOS, pero sin olvidar que el mundo no se acaba en vosotros, es mucho más que vosotros.

Voy a finalizar también con una doble perspectiva:

Siempre es triste una despedida, pues sabemos que a muchos no volveremos a veros más, pero es mayor la alegría de que hayáis conseguido vuestro propósito.

¡ENHORABUENA! Y gracias por estos años que hemos trabajado juntos. Permaneceréis en nuestro recuerdo mucho, mucho tiempo.

¡Ah! SE ME OLVIDABA. ¡¡¡¡¡SI HABÉIS SOBREVIVIDO A VUESTROS PROFESORES YA NADA PODRÁ CON VOSOTROS!!!!! ¡QUE LA SUERTE OS ACOMPAÑE!

Siempre vuestro Prof. Arturo Andújar.

Discurso de D. Sergio Rovayo, representante del alumnado

La verdad que no sé muy bien cómo empezar, porque no puedo resumir estos años de nuestras vidas en apenas 10 minutos; tantas cosas, tantos momentos, tantas experiencias que no se van a borrar, que nos hicieron crecer como personas, tanto a alumnos como a profesores, y que nos enseñaron a vivir aprendiendo…

Digo aprendiendo y no me refiero sólo a nuestros estudios; -que no creo que sea lo que más importe ahora- cuando digo aprender quiero decir madurar, convivir, dejar atrás, no sin algo de melancolía, nuestra infancia, los años pasados; ser diferentes, comenzar a perfilarnos como lo que seremos el día de mañana.

Hoy doy las gracias en nombre de todos a nuestros profesores, que con sus más y sus menos, nos quieren a su manera. Por mucho que protestemos los unos de los otros, no me negaréis que es imposible no sentir afecto entre todos, porque al fin y al cabo todos somos uno y representamos lo mismo; un futuro que ahora ya está aquí, con lo lejano que parecía: hoy es aquel mañana que ayer tanto miedo nos daba…

Por eso hoy, en nombre del alumnado, os doy las gracias, porque todos supieseis apoyarnos y ayudarnos siempre.

Desear suerte a aquellos profesores que se van; ojalá que allá por donde vayan la vida les sonría y sean muy felices. Nos dejáis momentos de felicidad y repletos de cariño, aunque también algún que otro momento de desesperación, de qué sirve negarlo… En fin, mucha suerte y gracias, vuestro recuerdo siempre servirá para dibujarnos una sonrisa.

De entre todos los profesores, quisiera destacar a dos; al primero, Saúl, porque todo esto ha salido de su voluntad y esfuerzo, sin él difícilmente estaríamos aquí. Gracias por volcarte con nosotros, Saúl, gracias de corazón.

Y el otro profesor es alguien que con sólo una sonrisa nos ha demostrado muchísimo; nuestro director, Javier Michi, porque aún pasando por un mal trago jamás nos dejó ni se planteo el no ofrecernos su ayuda. Gracias por todo: por tu ayuda infinita, por tu entereza, por tu fuerza y coraje, que como poco califico de envidiables, y perdón si en algún momento bajamos la vista y no supimos qué decir para ayudarte. Tienes todo nuestro apoyo; has dado un ejemplo como pocos vimos hasta ahora.

Si me permitís, me tomo la libertad de dejaros a un lado a todos y comenzar a hablar personalmente: supongo que tengo que dar las gracias a todos nuestros padres, que aunque creamos que no, siempre velan por nuestro bien, por nuestra felicidad, por lo mejor para todos nosotros. Los padres son un apoyo perpetuo, porque ellos son los únicos que van a estar siempre ahí para cualquier cosa, pase lo que pase, nos quieren demasiado como para vernos caer sin remediarlo de algún modo. Cuidad de vuestros padres, que nosotros somos su energía día a día; yo, personalmente, me siento orgulloso de los que tengo; de mi padre por luchar siempre por lo mejor para mi hermano y para mí, y de mi madre por ser una luchadora incansable para que no desemboquemos en los peligros de la vida.

Sin embargo, a nuestra edad, en la mayoría de los casos, nuestro principal apoyo son los amigos: compartimos los miedos, las dudas, los problemas, los agobios, las inquietudes, tantos malos ratos… Nos apoyamos en los amigos porque cuando nuestros problemas son enormes y pocos nos entienden, o lo califican de tontería, ellos siempre tienen la palabra justa para hacernos sentir bien y, si no la tienen, siempre habrá alguna fiesta a la que ir, o alguna película que ver para olvidarlo todo por un rato.

Dicen que los amigos son un tesoro… entonces yo tengo un tesoro enorme. A algunos desde pequeños, otros desde el año pasado, algunos incluso éste año, pero lo importante es que Dios me dio la oportunidad de conoceros a todos. Os conozco desde primaria, desde la ESO; otros llegaron a mi vida en un mal momento, ayudándome a seguir adelante… No hay mal que por bien no venga, eso dicen…

A vosotros, que ya sabéis quiénes soy, os doy las gracias por formar parte de mí y de mi vida. Sois mi apoyo, mis amigos; sois mi gente, y a vosotros quiero recordaros que todo irá pasando; no sabemos lo que tenemos, no sabemos apreciar que en ése saludo que parece tan simple, que ya es como un deje cotidiano por los pasillos, tal vez esté la verdadera muestra de un tiempo que corre volando… Y es triste decirlo, pero ahora me retumban en la mente esas frases que muchos me decían cuando tenía sólo 12 años: “no tengas prisa por cumplir años, disfruta ahora” “aunque creas que no, los amigos se pierden…” “cuando tengas mi edad te darás cuenta de las cosas, no es tan fácil como parece…”

Ahora, ahora me he dado cuenta… Y me duele muchísimo pensar –saber- que quizás el día de mañana esté sentado en el sofá de mi casa, llorando al recordar tantas tardes en esa plaza… Que ni son tardes ni son horas, ni recuerdos ni sensaciones, sino que son sentimientos que nos unen, es una especie de magia comprimida en nuestros cuerpos; es algo que ahora mismo parece inquebrantable pero, desgraciadamente, no escapa al olvido ni a los antojos de la vida. Cada día es único, es distinto, y hay que saber aprovecharlo.

Pero es obvio que un día recordaremos todas esas risas, todos esos momentos, todas esas conversaciones… el primer beso, la conversación más íntima, la broma que a todos hizo gracia o incluso la caída de alguien que supuso la anécdota de un inolvidable fin de semana…

Muchas veces recé al cielo para pedir que esta amistad que todos tenemos nunca se rompa, porque somos sin duda un grupo como pocos hay. Os quiero como a nada en éste mundo, me hacéis falta, os necesito a mi lado para reír y para llorar, para aprender, para saber lo que quiero, para aconsejar y que me aconsejen… para seguir en pie luchando cada día en éste mundo que cada vez se torna más y más difícil…

Por eso me gustaría que nunca perdiéramos la ilusión del niño que todos llevamos dentro, para que cuando se crucen los caminos que cada uno tomaremos, allá donde nos encontremos sepamos hacer de cualquier lugar nuestra propia placita…

Y a todos los que estáis aquí os digo gracias, pero gracias con mayúsculas, a alumnos y profesores; me quedo con lo mejor y lo peor de cada uno de vosotros, con las risas y los enfados, porque os prometo que, para mí, todos sois grandes por dentro y por fuera; de todos aprendí algo que me llevo para siempre. Me disteis fuerza cuando no la tenía, y siempre me ayudasteis, nunca estuve solo… por eso, más que buenos estudios yo me llevo grandes recuerdos; aprendí que en el instituto no sólo se aprende Arte o Química, sino que también se aprende a ser mejores personas y, sobre todo, a convivir, querer y luchar por lo que quieres. Me da igual si hemos aprobado o suspendido, porque para mí todos hemos aprobado como personas.

Aquí todos somos profesores; enseñamos convivencia, aprendemos del respeto y nos basamos en la educación y en las formas de ser de cada uno. Gracias por todo; por vuestro cariño, por vuestras amistades, por todo lo que he vivido en estos 6 años de mi vida, que ni mucho menos es poco. No os voy a olvidar jamás: os llevo conmigo, soy un trocito de cada uno, vosotros me hicisteis ser mejor persona. Os deseo suerte a todos, luchad por lo que queréis y que no dejéis que nadie os quite las ganas nunca, porque nadie es quien para robaros vuestros sueños. Querer es poder, no lo olvidéis.

Resumiendo todo lo dicho en una frase, deciros que todos podemos sentirnos bienaventurados, porque bienaventurados son los que saben dar sin recordar y recibir sin olvidar.

OS ADORO, JAMÁS OS OLVIDARÉ

 


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